sábado, 25 de febrero de 2012

Candombe para mi soledad

un perfume de rosas ilumina mi tarde
camino por la calle de tierra
de aquella vieja esmeralda
que después del fuego
ha vuelto a brillar
los arboles te abrazan
y bailan al ritmo del viento
el mar te refresca como
la noche al día
como la luna al sol
y en eso pienso
te imagino tan brillante
tan hermosa, tan sencilla
vos y yo en un eterno cantar
una sinfonía sin final
los dos solos en un eterno caminar

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