en mi cabeza,
no me deja respirar
siento el filo del cuchillo
esa agonía sin final
que cuando las palabras no matan
las palabras no sienten
y el peso de la nostalgia
nos vuelve a mirar
no sentimos el rumbo
y no sabemos a donde podemos llegar
empezamos a dudar de lo que somos
y a buscar nuestras carencias
como un trampolín hacia la nada
un trampolín que gira en espiral
que al final del trecho
tal vez, vuelva a caminar
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